Esto me causas, Peñarol
Vuelan las mariposas, y se dan contra las paredes de mi estómago.
- Por favor, dejen de hacerlo, Peñarol juega a las 21:50 y recién son las 2:10.
Nervios como nunca los sentí, ni en examenes del liceo u otros examenes. Ansiedad, mucha; confianza, siempre.
Nací en el '94, por lo que no te ví jugar una final de América jamás, y mucho menos ser campeón de ésta.
Cada noche, hace ya un par de meses, sueño con Darío o "el Tony" levantando la copa, esa que tiene 5 chapitas que dicen tu nombre, Glorioso.
Sueño eso cuando puedo dormir, porque muchas noches se me va el sueño entre pensamiento y pensamiento aurinegro. Entre ovejas teñidas de oro y carbón que saltan en mi mente, se va el sueño y me quedo pensando horas en ti, Campeón del Siglo.
Vivo los días enchufado 2.20. Aunque duermo poco, la ansiedad no me permite tener sueño durante el día, porque paso las horas pensando en vos, Carbonero Querido.
Afonía, gargantas coloradas de gritar como si no hubiera mañana cada gol que hacen esos guerreros, los leones que defienden los mas hermosos colores.
Del primero al último grito, y durante varios minutos, afuera, con mas hinchas de Peñarol.
Gritar, grité ese gol de Matías Mier frente a Velez, en el Amalfitani; ese gol que nos dió el boleto hacia la final. Y después del partido, festejando una hazaña para muchos, un partido más para mi. Porque en el fútbol no hay imposibles; hay 11 para cada lado y una sola pelota en el cesped. Gana el que hace mas goles, eso lo sabemos todos, y no hay hazaña para ninguno de los dos.
El brillo de tu oro deslumbra mis ojos dejandome ciego frente a las derrotas, por eso te sigo siempre, sin pensar en el resultado. Yo solo quiero verte campeón.
Ese brillo qe se mantiene desde setiempre, 1891; y que seguirá por la eternidad, mientras dure estar primavera eterna.
El carbón representa la fuerza, el juego duro, luchar cada pelota como si nuestra vida dependiera de ella, y no parar hasta quedar sordos y perdernos en un grito de gol.
Como dice tu himno ,Glorioso, tu oro y el carbón me traen la calma. Tu ausencia me mata, pero por suerte te tengo siempre, a donde vaya, te llevo conmigo.
Acariciando el travesaño como si fuera el cielo, o estirando su cuerpo como si fuera elástico, vuela Sebastian Sosa para defender y cubrir el sueño de miles de personas. Eso, si pasan por el muro que pone Carlos Valdez, y si zafan de los tranques y la potencia de Guillermo Rodriguez. Si logran zafar de la marca fuerte y aguerrida de Alejandro Gonzalez, podrán desbordar por la izquierda; y si buscan la derecha se encontrarán con el capitán, con una pared de experiencia y garra inigualable.
Habrá que penetrar antes, un muro puesto en la mitad de la cancha, planteado por Nico Freitas y Luis Aguiar. Ambos cobrarán como peaje, la pelota.
Para golpear la red con fuerza, pero del arco rival, estará un jugador argentino, que pelea todas, corre todas, y la busca donde ningun otro delantero. Alejandro Martinuccion es así, un jugador de Peñarol, y como tal, deja todo en la cancha.
Que sería de Alejandro Martinuccio sin los pases de Matias Mier, medidos, como si calculara la velocidad, el viento, el pique de la pelota, todo; además de los desbordes y las corridas por la banda, envolviendo la pelota en una "bicicleta" y dejando "pintado" a los defensores rivales.
Misma labor es la que cumple Matías Corujo, desbordando y transportando la pelota, llevandola arriba para que los delanteros la impulsen hacia la red. Y el encargado de hacerlo, es también Juan Manuel Olivera, quien busca por arriba y por abajo, contra 1 o 4 defensas, luchandola en todas, cumpliendo su labor de goleador, y tambien asistiendo a los demás.
Ese será Peñarol esta noche, el mismo que luchó toda la copa, mas allá de no ser el "favorito".
Como dije, para mi no hay favoritos, y en todo caso, si lo hay es Peñarol. Por todo eso que nombré, porque soy de Peñarol, y porque tenemos 11 guerreros que dejaran todo por Peñarol, por llevarnos a la cima.
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